domingo, 26 de julio de 2015

QUÉ ES LA AUTONOMÍA AFECTIVA?

En primer lugar, la autonomía es tomar decisiones sin intervención ajena, ser capaz de analizar lo que creemos que debemos hacer y considerar si de verdad debe hacerse, o si nos estamos engañando, tener conciencia moral, siendo así responsables.

Los componentes de la autonomía son:

1-La voluntad: Seguir los deseos y dejarse llevar por los impulsos y el placer,  no es ejercer la voluntad, es simplemente estar ciegamente dominado, por fuerzas inconscientes desconocidas. La voluntad se consigue encaminándonos con esfuerzo y determinación hacía nuestras metas, objetivos y valores personales, lo que requiere una toma de conciencia con la identidad personal de cada ser humano.

2-La libertad: No es innata, sino un logro de nuestra integración social, respetando la libertad del otro y eligiendo qué hago con mi vida, recursos, energía, dentro de los límites socioculturales de cada momento histórico.

3-La autoestima: Una sabía definición de la autoestima, es la del maestro Luis Cencillo, que decía que la autoestima es “saberse mediocre pero capaz”. Autoestima es conocer cualidades, defectos, fortalezas y vulnerabilidades, aceptando todos nuestros rasgos como propios.

Por otra parte, los afectos son experiencias relacionales, designamos el afecto por la emoción particular que nos producen los encuentros con los demás, motivaciones y experiencias, desde la representación y actualización de modelos operativos internos (conscientes e inconscientes).

A veces, ciertos afectos han podido ser convertidos, desplazados o transformados, por resultar intolerantes o producir dolor, sufrimiento o sencillamente por no estar registrados en el consciente. Esto produce que en el presente muchos de estos afectos reprimidos, anulados o convertidos, se expresen de manera inadecuada, produciendo enfermedades, obsesiones, fobias, miedos, rumiaciones, dudas, angustias y otros problemas emocionales propios, relacionales o físicos, así como elecciones y decisiones inadecuadas y que nos complican la vida, tales como: malas elecciones de pareja, falta de energía e ilusión, fracasos continuos aún estando preparados para el éxito, relaciones tóxicas mantenidas en el tiempo, o el aislamiento por miedo al contacto con los demás, entre otros muchos ejemplos de problemáticas derivadas de la falta de autonomía afectiva.

Tener autonomía afectiva, por tanto, requiere un conocimiento consciente de los afectos, para poderlos  gestionar con éxito, conociendo su procedencia u origen, sosteniendo su impacto, y analizando las consecuencias de determinadas acciones. Así, la persona con autonomía afectiva, será más consciente de sus necesidades y actuará más en su propio beneficio, sin por ello perjudicar a su entorno, (por ejemplo: eligiendo parejas, amistades, trabajos, motivaciones e ilusiones propias acordes con su identidad y deseos personales conscientes).

Muchas veces requerimos de una ayuda profesional, un terapeuta o grupo terapéutico, que nos ayude a comprender, validar y canalizar adecuadamente aquello que desconocemos de nosotros mismos y que siendo elaborado, contribuirá a nuestro bienestar en todos los sentidos. El objetivo terapéutico final será que la persona alcance una autonomía afectiva suficiente para llevar una vida plena y con sentido, de acuerdo a quién es, integrando lo que le ha pasado,  y escogiendo hacía dónde quiere encaminarse en su futuro.


Mª Teresa Miralles Díaz, Psicóloga, máster en psicología clínica y sexología y formación en psicoanálisis.
http://teresa-vidadeunaterapeuta.blogspot.com.es/

Bibliografía: http://www.educacion.navarra.es/documents/27590/51352/AUTONOMIA_Y_RESPONSABILIDAD.pdf

jueves, 23 de julio de 2015

VERANO SIN VACACIONES

A lo largo del curso escolar son muchos los horarios que hay que seguir: levantarse, desayunar, llegar al colegio o al lugar de trabajo, clases, actividades extraescolares, compras, cenas, etc. Todo ello confiere un ritmo de vida rápido que para muchos puede ser incluso frenético. Sin duda, el sistema de vida impuesto que se lleva en las sociedades desarrolladas inflige un desgaste tanto físico como psíquico. 


El estrés que de ello se deriva puede llegar a contaminar el día a día de tensión, irritabilidad, agobio, de la imposibilidad de no disfrutar de muchas actividades, y llegar a teñir la existencia de una sensación de frustración, de no controlar ni dirigir la propia vida, lo que puede provocar desde un bajo estado de ánimo, depresión e, incluso, el desarrollo de enfermedades.

Muchas familias no van a tener vacaciones este verano ante los problemas económicos o la importancia del ahorro. Otras personas también van a pasar este verano trabajando. Un trabajo es una excelente noticia en tiempos de crisis. Por ello, aquí tienes algunos consejos para celebrar un verano sin vacaciones:

1. En primer lugar, es positivo pasar días con la familia, sin embargo, es indispensable tener también espacio para la intimidad y para estar en pareja. De lo contrario, muchas parejas llegan al mes de septiembre muy estresadas.

2. Disfruta de tu ciudad y de todos los placeres que te ofrece. La geografía que ofrece una ciudad en el verano es muy diferente a la que ofrece en el mes de enero en pleno invierno. Puedes tomar un café en las terrazas que hay en la calle, caminar por la orilla del río, disfrutar de este momento…

3. Ya habrá otros momentos en los que tendrás la oportunidad de viajar y descansar lejos de casa.

4. Si tú no puedes irte fuera, entonces, puedes invitar a alguna visita para que pase unos días en tu casa. Te traerá aires renovados. Y también, podréis organizar excursiones.

5. Ten horarios flexibles, descansa durante más tiempo.


Por Maite Nicuesa



domingo, 19 de julio de 2015

La recuperación induce al olvido adaptativo de los recuerdos que compiten

El recuerdo de algo concreto provoca el olvido de un recuerdo similar pero "perturbador", ya que, según afirman investigadores de la Universidad de Birmingham en un artículo publicado en la revista Nature Neuroscience, el cerebro reprime activamente los recuerdos que compiten entre sí.

Según el estudio dirigido por Wimber, el recuerdo es un camino de doble sentido. Estudios anteriores habían mostrado que recordar algo de forma repetida estabiliza el contenido de la memoria. No obstante, un número muy pequeño de personas son capaces de recordar casi todos los detalles de su vida con gran detalle (A Case of Unusual Autobiographical Remembering).



Pero también existen indicios de que recordar puede provocar olvido. Los expertos creen que el responsable es un mecanismo de inhibición, que reprime los recuerdos que provocan interrupciones cuando alguien quiere recordar algo concreto. Poco a poco esa represión provoca que se borre ese recuerdo. Hasta ahora no se había podido visualizar cómo funciona dicho mecanismo de inhibición en el cerebro. El equipo de Wimber a través de imágenes de resonancia magnética (una técnica que permite representar gráficamente zonas activas del cerebro), prácticamente ha podido mostrar cómo funciona éste. 

Los participantes del estudio tenían que “fijar” palabras clave unidas a dos imágenes distintas, por ejemplo: la palabra arena relacionada con una imagen de Marilyn 



o de Einstein y con otra de un sombrero. 

En la primera parte del experimento, los participantes debían recordar la primera imagen que habían aprendido en relación con la palabra, mientras que la segunda imagen se consideraba como factor “ruido”. 

Después, los participantes debían señalar si habían recordado una cara o un objeto. Como cada una de las categorías genera una señal distinta en la resonancia, los investigadores lograron determinar si los participantes habían recordado la imagen correcta o no. 

En el 74 % de las pruebas, los sujetos recordaron la imagen correcta. En los casos en los que cometieron un error, recordaron, más a menudo, la segunda imagen que la tercera imagen. Pero con el transcurso de los intentos, eso ocurría cada vez menos, lo que indica (según los investigadores) que hay un mecanismo de inhibición que reprime el recuerdo del estímulo "perturbador". 

En las siguientes pruebas, los investigadores demostraron que la actividad cerebral relacionada con la segunda imagen disminuía con el paso de las repeticiones. Cuanto más se reducía esa actividad, más olvidaban los participantes la segunda imagen.

Según los datos, parece ser, existe una relación entre la actividad en la corteza prefrontal del cerebro y la supresión de recuerdos: cuanto mayor es esa actividad, más fuerte es el olvido. 

Esta región cerebral ya se había relacionado en estudios anteriores con el olvido de recuerdos. "La mayor parte de la gente cree que el olvido es algo pasivo. 

Nuestra investigación indica que las personas contribuyen activamente en aquello que recuerdan de su vida", explicó el director del estudio Michael Anderson, de la Unidad Cognitiva y Cerebral MRC de Cambridge.

"La idea de que el acto de recordar influye en el olvido es sorprendente y puede contarnos más sobre la memoria selectiva y sobre el autoengaño"... 

"Normalmente se considera negativo el olvido, pero también puede ser de mucha ayuda cuando alguien intenta olvidar un recuerdo traumático", añadió Wimber. "Así que existe la posibilidad de utilizar este conocimiento para ayudar a la gente".

Bibliografía

- Retrieval induces adaptive forgetting of competing memories via cortical pattern suppression
- Neural Similarity Between Encoding and Retrieval is Related to Memory Via Hippocampal Interactions
- A Case of Unusual Autobiographical Remembering
- Interplay of Hippocampus and Prefrontal Cortex in Memory
- Reconsolidation of episodic memories: A subtle reminder triggers integration of new information
http://learnmem.cshlp.org/content/14/1-2/47.full.pdf+html

Autora: Lorena Balderas. Psicóloga, Criminóloga y Colaboradora del Teléfono de la Esperanza de Valencia. 
Twitter: @lorenabalderasS
www.balderaspsicologia.ga

jueves, 16 de julio de 2015

EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA LES DESEA UN BUEN VERANO CON SALUD EMOCIONAL

Llega el verano y con él se ralentiza el ritmo de nuestras ocupaciones habituales. Lo mismo ocurre en el Teléfono de la Esperanza de Valencia. Con el verano hacemos un paréntesis en nuestros cursos, talleres y actividades, y disminuyen los servicios de promoción de la salud emocional que prestamos debido a las merecidas vacaciones. Pero seguimos estando ahí, al pié del Teléfono las 24 horas del día, todos los días del verano. 

También seguimos pasando entrevistas con profesionales, pero respetando las vacaciones de usuarios y profesionales. Lo importante es mantener encendida la llama de la solidaridad como el resto del año, pues los problemas no se van de vacaciones, es mas a veces, incluso se agravan, en algunos casos.

Pero aunque nuestra labor continúa, al llegar el verano, los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la Esperanza de Valencia nos reunimos en una convivencia fraternal y solidaria. Eso es lo que hicimos a finales de Junio, con la presencia numerosa de docenas de voluntarias/os, que compartimos una cena en las instalaciones del Teléfono, en un ambiente de alegría, ilusión y Esperanza.

Esto es lo que venimos haciendo desde hace 43 años en el Teléfono de la Esperanza de Valencia siguiendo el espíritu fundacional de Serafín Madrid. En el Teléfono de la Esperanza de Valencia queremos ser más que un Teléfono, una familia de personas que no sólo practican la solidaridad y la acogida hacia afuera, sino que la intentamos vivir hacia adentro. Este es el espíritu que vivimos un año más y con el que queremos recibir el verano y transmitíroslos a tod@s vosotr@s con nuestro deseo de que sea un verano lleno de armonía, descanso y mucha salud emocional. 

viernes, 10 de julio de 2015

AMITES CLAUSURÓ EL CURSO EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA

En los últimos días del mes de Junio, los Amigos del Teléfono de la Esperanza (AMITES), organizaron sendos actos para clausurar las actividades desarrolladas a lo largo del Curso y que han sido bastante intensas. Podemos decir que este Curso han comenzado a andar los Amigos del Teléfono de la Esperanza de Valencia (AMITES), con la inauguración de nuestra sede en la Comarca de Camp de Morvedre y la constitución de la Junta Local de Sagunto. 

Para celebrarlo y poner punto y aparte a sus actividades del Curso se celebraron dos conferencias-coloquios en Sagunto y Puerto de Sagunto. La primera en nuestra sede de Camí Real, 69 y la segunda en la Parroquia Jesús Obrero de el Puerto. Ambas con una considerable asistencia de público, como podemos comprobar por las fotografías.

Los actos consistieron en dos conferencias-coloquios a cargo de nuestro compañero Teo Martín, que ha tenido una importante participación en la gestación de AMITES en la comarca. El título de la conferencia fue "Volver a empezar" y en ella se abordó el afrontamiento de las situaciones adversas de una forma positiva. 
       
Los actos también sirvieron para hacer llegar a nuevos sectores de la población nuestra Asociación y para celebrar una convivencia de los voluntarios que a lo largo del Curso hemos venido desarrollando las actividades en ambas localidades.
        
Desde aqui queremos felicitar a nuestros compañeros de la Comarca de Camp de Morvedre por el trabajo realizado, deseándoles un merecido descando, con la convicción de que el Curso que viene continuaremos extendiendo y desarrollando nuestra labor de forma más intensa.

domingo, 5 de julio de 2015

LA ENFERMEDAD DE ESTAR OCUPADO

Hace unos días me encontré con una buena amiga. Me detuve para preguntarle qué tal le iba y saber cómo estaba su familia. Puso los ojos en blanco, miró hacia arriba y en voz baja suspiró: “Estoy muy ocupada… muy ocupada… demasiadas cosas ahora mismo.”

Poco después, le pregunté a otro amigo y le pregunté qué tal estaba. De nuevo, con el mismo tono, la misma respuesta: “Estoy muy ocupado, tengo mucho que hacer.”

Se le notaba cansado, incluso exhausto.

Y no sólo nos pasa a los adultos. Recientemente una amiga me contaba: "Cuando nos mudamos hace unos años estábamos emocionados por cambiarnos a una ciudad con buenos colegios. Encontramos un buen vecindario con mucha diversidad de gente y muchas familias. Todo estaba bien.

Después de instalarnos, visitamos a uno de nuestros amables vecinos y les preguntamos si nuestras hijas podrían conocerse y jugar juntas. La madre, una persona realmente encantadora, cogió su teléfono y empezó a mirar la agenda. Pasó un rato deslizando la pantalla y al final dijo: “Tiene un hueco de 45 minutos en las próximas dos semanas. El resto del tiempo tiene gimnasia, piano y clases de canto. Está muy ocupada.”

Los hábitos destructivos empiezan pronto, muy pronto.

¿Cómo hemos terminado viviendo así? ¿Por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? ¿Por qué se lo hacemos a nuestros hijos? ¿Cuándo se nos olvidó que somos “seres” humanos y no “haceres” humanos?

¿Qué pasó con el mundo en el que los niños se ensuciaban con barro, lo ponían todo perdido y a veces se aburrían? ¿Tenemos que quererlos tanto como para sobrecargarlos de tareas y hacerles sentir tan estresados como nosotros?

¿Qué pasó con el mundo en el que podíamos sentarnos con la gente que más queremos y tener largas conversaciones sobre nosotros mismos, sin prisa por terminar?

¿Cómo hemos creado un mundo en el que tenemos más y más cosas que hacer con menos tiempo libre (en general), menos tiempo para reflexionar, menos tiempo para simplemente… ser?

Sócrates dijo: “Una vida sin examen, no merece ser vivida.”

¿Cómo se supone que podemos vivir, reflexionar, ser o convertirnos en humanos completos si estamos constantemente ocupados?

Esta enfermedad de estar “ocupado” es intrínsecamente destructiva para nuestra salud y bienestar. Debilita la capacidad de concentrarnos completamente en quienes más queremos y nos separa de convertirnos en el tipo de sociedad que tan desesperadamente clamamos.

Desde los años 50 hemos tenido tantas innovaciones tecnológicas que nos prometimos hacer nuestras vidas más fáciles, más rápidas, más sencillas. Aun así, hoy no tenemos más tiempo disponible que hace algunas décadas.

Para algunos de nosotros, “los privilegiados”, las líneas entre el trabajo y la vida personal desaparecen. Siempre estamos con algún aparato. Todo el tiempo.

Tener un Smartphone o un ordenador portátil significa que deja de existir la división entre la oficina y nuestra casa. Cuando los niños se van a la cama, nosotros nos conectamos.

Una de mis rutinas diarias es revisar una avalancha de correos. Me suelo referir a esto como “mi yihad contra el correo”. Estoy constantemente enterrado bajo cientos y cientos de correos, y no tengo ni la más remota idea de cómo detenerlo. He intentado diferentes técnicas: respondiendo sólo por las mañanas, no respondiendo los fines de semana, diciéndole a la gente que nos comuniquemos cara a cara… Pero siguen llegando, en cantidades ingentes: correos personales, correos del trabajo, incluso híbridos. Y la gente espera una respuesta a esos correos. Ahora, resulta que quien está demasiado ocupado soy yo.

La realidad es muy diferente para otros. Para algunos, tener dos trabajos en sectores mal pagados es la única forma de mantener una familia a flote. El veinte por ciento de los niños de EE.UU. viven en la pobreza y muchos de sus padres trabajan por salarios mínimos para poner un techo sobre sus cabezas y algo de comida en la mesa. También están muy ocupados.

Los viejos modelos (incluyendo el del núcleo familiar sólo con un padre trabajando, si es que tal cosa alguna vez existió) ha pasado de largo para muchos de nosotros. Sabemos que existe una mayoría de familias en las que la unidad familiar está separada o con ambos padres trabajando. Y no funciona.

No tiene que ser así.

En muchas culturas musulmanas, cuando quieres preguntarle a alguien qué tal le va, dices: en árabe, ¿Kayf haal-ik? o, en persa, ¿Haal-e shomaa chetoreh? ¿Cómo está tu haal?

¿Qué es ese haal por el que preguntas? Es una palabra para preguntar por el estado transitorio del corazón de uno. En realidad preguntamos “¿Cómo está tu corazón en este momento exacto, en este mismo suspiro? Cuando nosotros preguntamos “¿Qué tal estás?”, esto es exactamente lo que queremos saber de la otra persona.

No pregunto cuantas cosas tienes por hacer, no pregunto cuántos correos tienes pendientes de leer. Quiero saber cómo estás en este preciso momento. Cuéntame. Dime que tu corazón está contento, dime que tu corazón está dolorido, que está triste y que necesita contacto humano. Examina tu propio corazón, explora tu alma y después cuéntame algo sobre ambos.

Dime que recuerdas que sigues siendo un ser humano, no sólo un “hacer” humano. Dime que eres algo más que una máquina completando tareas. Ten esa charla, ese contacto. Ten una conversación sanadora, aquí y ahora.

Pon tu mano en mi hombro, mírame a los ojos y conecta conmigo por un segundo. Cuéntame algo sobre tu corazón y despierta al mío. Ayúdame a recordar que yo también soy un ser humano pleno que necesita contacto con otros humanos.


No tengo soluciones mágicas. Lo único que sé es que estamos perdiendo la capacidad de vivir una vida plena.

Necesitamos una relación diferente con el trabajo y la tecnología. Sabemos lo que queremos: una vida con significado, sentido de humanidad y una existencia justa. No es sólo tener cosas. Queremos ser completamente humanos.

W. B. Yeats escribió una vez:

“Se necesita más coraje para escudriñar los rincones oscuros de tu propia alma que para luchar en un campo de batalla.”

¿Cómo se supone que vamos a examinar los rincones oscuros de nuestra alma si no tenemos tiempo? ¿Cómo podremos vivir una vida sujeta a examen?

Siempre soy prisionero de la esperanza, pero me pregunto si estamos dispuestos a reflexionar sobre cómo hacerlo y sobre cómo vivir de otra manera. De alguna forma, necesitamos un modelo diferente de reorganización individual, social, familiar y humanitario.

Quiero que mis hijos se ensucien, que lo ensucien todo y que incluso se aburran. Quiero que tengamos un tipo de existencia en el que podamos detenernos por un momento, mirar a otras personas a los ojos, tocarnos y preguntarnos mutuamente ¿cómo está tu corazón?. Me estoy tomando tiempo para reflexionar sobre mi propia existencia; estoy lo suficientemente en contacto con mi propio corazón y alma para saber cómo me siento y para saber cómo expresarlo.

¿Cómo está tu corazón hoy?

Déjame insistir en un tipo de conexión humano-a-humano en la que cuando uno de nosotros responda “Estoy muy ocupado”, podamos responder “Lo sé. Todos lo estamos. Pero quiero saber cómo está tu corazón.”

EL DIVÁN SOLIDARIO

viernes, 3 de julio de 2015

NUNCA EL TIEMPO ES PERDIDO (CON CANCIÓN)

Cuando uno piensa en el “tiempo perdido”, en las cosas que se hicieron y no valieron la pena, siempre lo miramos como un error, como algo que nunca se recupera. Pero es mejor pensar  que, tal vez, ese tiempo perdido es tan sólo el empuje para continuar. Para crecer, para crear un nuevo tiempo.

Nos encontramos con personas cercanas a las que esa sensación de perder el tiempo, pareció oscurecerles la vida. De hecho, perderla definitivamente. Encerrarse en la sensación de pérdida y dejar que todo se les fuera de sus manos. Como aquel hombre que después de dos intentos de suicidio decía  que le habían llevado a darse cuenta que el tiempo no se pierde a no ser que uno lo desee,a darse cuenta que hay miles de razones para no claudicar.

Pero,¿realmente se puede perder el tiempo o somos nosotros los que nos perdemos en el tiempo en esas "mañanas de canciones tristes" que todos tenemos?. Estamos hechos de retazos de tiempo,somos esencialmente tiempo por hacer y por vivir.Perder el tiempo es perder nuestra vida a trozos.El tiempo no es oro,como decía José Luis Sampedro,el oro sirve para bien poco.El tiempo es vida.
                    
Y a veces perder es ganar y ganar pudiérase que fuera perder.La vida es aprendizaje continuo. No triunfamos,ni fracasamos,sino que trinfamos y aprendemos.Aprender puede ser el gran triunfo que se encierra en cada mal llamado fracaso.
                   
Nunca el tiempo es perdido,sino que es un mecanismo de defensa para no recordar nuestras heridas."Nunca el tiempo es perdido,es sólo un recado en nuestra ilusión ávida de olvido",como nos dice la bella canción de Manolo Garcia que os presentamos a modo de ilustración sonora de estas reflexiones.Que la disfrutéis con tranquilidad.


jueves, 2 de julio de 2015

CLAUSURA DEL TALLER "APRENDER A VIVIR CON LA ENFERMEDAD" EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA

En estos últimos días del mes de Junio, y con la llegada del verano, ha tenido lugar la clausura del segundo Taller de "Aprender a vivir con la Enfermedad", que a lo largo de este curso hemos venido desarrollando en el Teléfono de la Esperanza de Valencia, formando dos grupos diferentes, los cuales a lo largo de casi 4 meses cada uno han venido trabajando un aspecto tan importante en sus vidas como el de la aceptación e integración de la enfermedad en nuestra existencia cotidiana. Ha sido un trabajo duro, difícil, pero dados los resultados obtenidos por los participantes, merece la pena haberlo hecho.

No olvidaremos la cantidad de historias individuales que han pasado por el Taller a lo largo de este Curso. Historias que se nos han pegado al corazón y han dejado una honda huella en todos nosotros. Existe un antes y un después en las personas que han pasado por este Taller, pues el sufrimiento humano nunca nos deja indiferentes y si además este sufrimiento va acompañado de una actitud positiva, resiliente y optimista, como nos han dado testimonio alguno de los participantes, este sufrimiento puede convertirse en semilla de Esperanza para otros que creían haberla perdido.

En la foto vemos a los participantes en el último Taller de los dos celebrados. Desde aquí queremos desearles lo mejor para sus vidas. Ellos son un ejemplo para todos. 

Y no os preocupéis los que pudiérais estar interesados en realizar el Taller de "Aprender a vivir con la enfermedad". El Curso que viene, después del verano, volveremos. Será en el mes de octubre. Allí nos volveremos a encontrar con nuevas personas, nuevas historias, nuevos testimonios y nuevas esperanzas. Si en este momento estás pasando por una enfermedad física de carácter crónico no terminal que te incapacita para realizar una vida normalizada por sus síntomas o secuelas, no le des más vueltas, en este Taller aprenderás a afrontar este problema de una forma positiva y eficaz. No importa el alcance y la gravedad de tu enfermedad, sino tu deseo de enfrentarte a ella sin dejar de vivir. La vida merece ser vivida a pesar de las dificultades. En este taller te enseñamos a vivir a pesar de uno de los obstáculos que más nos limita: la falta de salud. Ante ello una buena salud emocional nos ayudará a superarlo. Ánímate, nada es imposible si nos lo proponemos.

Si estás interesad@ en hacer el próximo Taller de "Aprender a vivir con la enfermedad", inscríbete ya en nuestra sede en C/.Espinosa,9,1º-1ª o bien por internet rellenando la ficha que encontrarás a través del enlace que figura al final de esta entrada.