domingo, 22 de noviembre de 2015

¿ES EL AMOR UN ARTE? (2ª PARTE)

¿Recordáis la primera parte de este artículo dedicado al libro de Eric Fromm “El arte de amar”, que publicamos en este mismo blog anteriormente? Allí comentábamos que considerando el ejercicio del amor como un arte, íbamos a necesitar conocer algo de su teoría y práctica. Personalmente decidí empezar con la práctica, más bien por una serie de requisitos que según el autor eran imprescindibles a la hora de poner en práctica cualquier arte, fuese el que fuese. Recordemos… eran la práctica de la disciplina, la concentración y la paciencia . ¿Os habéis puesto en marcha? Yo estoy en ello. Vamos ahora a ver que nos dice el autor sobre la teoría del amor. 
Voy a centrarme solamente en una parte, la que se refiere a los cuatro elementos comunes a todas las formas de amor. Son muchas las reflexiones y consideraciones de Fromm sobre el amor, los objetos amorosos, el amor simbiótico versus el amor maduro… en fin, una vez más os invito a leerlo y a disfrutar de su lenguaje claro y directo. Vale la pena, os lo aseguro.

Retomando los cuatro elementos que os he mencionado, el primero de ellos sería el del CUIDADO. Si nos adentramos en los orígenes del significado de esta palabra, encontramos que proviene del latín “cogitatus” que significa: 
-reflexión, pensamiento, interés reflexivo que uno pone en algo, y
-llevar adelante, hacer avanzar, mover, tratar, actuar.

Según esto y en palabras de Fromm cuidar sería “preocuparse activamente por la vida y el crecimiento de lo que amamos”, tanto si amamos a una planta, a una persona, a un animal…cuando sentimos amor hacia alguien o hacia algo, se nota por el cuidado con el que tratamos a eso que amamos.
“Si una mujer nos dijera que ama a las flores y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su amor a las flores”. 

Primera pregunta que nos podemos hacer a modo de reflexión:
¿Estoy cuidando aquello que amo?

El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: la RESPONSABILIDAD. Esta palabra que nos conecta con el sentido del deber y la obligación es, sin embargo, en su verdadero sentido un acto enteramente libre y voluntario. Ser responsable significa “estar listo y dispuesto a responder”. En palabras del autor “la persona que ama responde. La vida de su hermano no es sólo asunto de su hermano, sino propio”. Si lo aplicamos al amor entre adultos, ser responsable implica que estoy atent@ sobre todo a las necesidades psíquicas de la otra persona.

Segunda pregunta para la reflexión:
¿Estoy siendo responsable con aquello que amo?

Sin embargo, ante tal sentido de la responsabilidad corremos el riesgo de convertirnos en seres dominantes y posesivos. ¿Cómo evitar esto? Pues, siguiendo a Fromm, teniendo en cuenta el RESPETO. La palabra respeto proviene del “respicere” que quiere decir mirar de nuevo, y ¿qué quiere decir aquí mirar? pues quiere decir “la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única”. Si decimos que amamos a alguien podemos decir que nos sentimos un@ con él o con ella, pero ¡cuidado!, con él o con ella tal y como es esa persona y no tal y como yo quiero que sea.
El respeto se da cuando somos libres e independientes, cuando podemos caminar por la vida sin dominar a nadie y sin ser dominad@s por nadie. Respetamos porque ante todo reconocemos la libertad de cada un@ de ser como es.

Tercera pregunta para la reflexión:
¿Estoy respetando aquello que amo?

Y también, para respetar a una persona es preciso conocerla. Aquí llegamos al cuarto elemento básico común a toda forma de amor: el CONOCIMIENTO. Sabemos que hay muchos niveles de conocimiento, lo importante es saber que el que constituye un aspecto del amor, es un conocimiento que va más allá del conocimiento superficial. Cuando se da el amor, nos abrimos al conocimiento puramente vivencial. Es a través del acto de amar que nos entregamos al descubrimiento del otro así como a nuestro propio descubrimiento. Según Fromm la única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar, ya que es un acto que trasciende el pensamiento y las palabras. Algunos lo han llamado el conocimiento silencioso.

Quiero deciros que Fromm no desprecia el conocimiento que procede del pensamiento, muy al contrario afirma que el conocimiento de tipo psicológico es una condición necesaria para alcanzar el pleno conocimiento en el acto de amar, en palabras suyas “tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad o, más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella”
Pero aun así, el autor mantiene que la experiencia de la unión –ya sea con otro ser humano o con lo divino- lleva al pensamiento al radical reconocimiento de sus propias limitaciones, afirmando que al conocimiento verdadero se llega a través de la experiencia viva del amor.

Cuarta pregunta para la reflexión:
¿Estoy conociendo aquello que amo?

Hasta aquí un pequeño extracto de la parte teórica del arte de amar. En ella hemos visto que según Fromm hay cuatro elementos básicos presentes en cualquier fórmula amorosa: el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. Estos cuatro componentes van a estar presentes en cualquier cóctel de amor a modo de indicadores del nivel de madurez del mismo. 

Pero… antes de preparar la pócima de amor y dársela a tomar a alguien…

Quinta y última pregunta para la reflexión:
¿Me cuido, me responsabilizo de mí, me respeto y me conozco?
Si la respuesta es sí, todo perfecto.
Si la respuesta es no, tranquil@, también todo perfecto, pues resulta que en muchas ocasiones… cuidando aprendo a cuidarme, tomando responsabilidades aprendo a responsabilizarme de mí, respetando aprendo a respetarme y conociendo aprendo a conocerme a mí… así que ¡Enhorabuena! Estás en condiciones de convertirte en artista del amor a partir de ¡ya!

"El amor es un acto de fe"
"La práctica de la fe y el valor comienza con los pequeños detalles de la vida diaria"


Autora: Remeis Jiménez. Filósofa y Terapeuta Gestalt Integrativa, Colaboradora del T.E. de Valencia.
http://elblogdelacasadelapaz.blogspot.com.es/2015/11/es-el-amor-un-arte-2-parte.html

Fuente: El arte de amar. Erich Fromm. Editorial Paidós, 2007

domingo, 8 de noviembre de 2015

¿Que hemos hecho los Padres?

El País, abril 2015:
Un alumno de 13 años mata con una ballesta y un machete a un profesor.

Fue la edad, los 13 años del niño, la que me recordó lo que sigue. Lo escribí hace ya 17 años, pero que creo que puede seguir siendo útil para los padres de hoy. Sólo he añadido 4 palabras (que encuadro).

¿Qué hemos hecho?
Jaime Fúster Pérez,
Psicólogo

Esta es la pregunta que se hacía uno de los colaboradores de una conocida tertulia radiofónica, cuando al hablar de la Ley Penal del Menor en 1998, se sorprendía de que se viese como posiblemente penal la infantil edad de los trece años.

 ¿Qué hemos hecho los padres?

Sencillamente hemos abdicado.

Hemos abdicado de padres y pretendido ser amigos, sin pensar que los amigos se eligen y los padres se precisan.

Hemos abdicado de fijar los límites de acción de nuestros hijos a su propia voluntad del momento.

Hemos abdicado de enseñarles cómo es la vida para mostrarles solo postales de color rosa.

Hemos abdicado de mostrarles como es la sociedad con que se van a encontrar, para engañarles con una total tolerancia e incluso lo que es peor, sumisión a todos sus deseos.

Hemos abdicado de estimularles al esfuerzo, dándoles la merienda antes de que la pidieran, llevándoles la mochila del cole sin que se hagan conscientes del peso innecesario que le van metiendo.

Hemos abdicado de que aprendan a compartir y nos hemos sacado el caramelo de la boca para que ellos lo chuparan, cuando sólo había uno.

Hemos abdicado de mandar cuando se precisa, haciéndoles pensar que así sería en su futuro.

Hemos abdicado de permitirles que vivieran alguna frustración, apoyándonos en una teoría que estuvo en vigor en los EEUU hace veinte años y ya está absolutamente desprestigiada y obsoleta, sin caer en la cuenta de que en la vida vivimos tantas frustraciones que aprender a soportarlas o a resolverlas es imprescindible. Y que nosotros podemos enseñárselo progresivamente.

Hemos abdicado en el Colegio para que allí tomen la responsabilidad de su educación sin pensar que es algo permanente, constante y que precisa la colaboración máxima de todos cuantos en ella intervienen.  Incluso de forma sistemática les hemos dado la razón cuando nos han dicho: “El profe me tiene manía” y les hemos defendido, de forma en ocasiones agresiva frente a los profesores, sin querer pensar en que normalmente los profesores no tienen manía y normalmente también, los niños hacen normales trastadas..

Hemos abdicado en la Tele, Ordenador y Juegos Virtuales, para que les entretengan y tener así nosotros más libertad, más tiempo, sin pensar o lo que es peor sin dar importancia a lo que allí ven: Series que no por ser de dibujos dejan de ser terriblemente agresivas, películas con personajes amorales que presentados como atractivos y simpáticos van a ser modelos para nuestros hijos, olvidando que los niños aprenden por observación.

Si tienen un mínimo de paciencia hagan este análisis, vean en un día cuantas proyecciones hay en las que no salgan asesinatos, odios, violaciones, robos. Se asombrarán. Y eso no es la vida pero de eso se aprende y se pasa a considerar normal.

Hemos abdicado de... hemos abdicado en... nuestra lista podría seguir larga, larga...Quizás podamos reflexionar. Quizás aún nuestra abdicación no sea definitiva y podamos volver a ser padres.

Realmente nuestro tertuliano se seguirá preguntando:
“¿Que hemos hecho?”

Valencia 1998-2015

jaimefp@gmail.com